Por otra parte las familias ricas siempre le hicieron saber a sus hijos que ellos eran ricos, y no permitieron nunca que se junten con gente que pensaran lo contrario. Siempre creyeron en sus capacidades para tener éxito donde otros no lo tenían. Observa que en el hogar se forman patrones reproductivos.
Ambas familias, pobre y rica, son dos familias dominicanas, con patrones mentales distintos. Cada una recibe una herencia espiritual de sus padres. Claro, con excepciones. La manera en que los pobres de nuestra ruralidad pasan a mejor vida es abandonando el campo para ir a la ciudad y luchar por una mejor vida. Otra manera es, conseguir que firmen uno de los hijos en las grandes ligas, o sacarse la lotería.
Podemos considerar la pobreza, también, como un estado espiritual. El pobre se siente cómodo en su pobreza. Se siente completo alcanzando el mínimo necesario cada día para completar su ciclo vital. Para qué tener más de lo necesario para vivir cada día? Además nuestra sociedad ha heredado patrones religiosos, por medio de los cuales a la prosperidad económica se la ve como un pecado, y a Dios como un dios amigo de los pobres y enemistado con los ricos. Todo lo contrario, Dios bendijo a los seres humanos con una orden muy clara: “sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla… Y consideró que era muy bueno” (Génesis 1, 28-31).
En la práctica un agricultor dominicano pobre es: a) alguien que tiene su tierra sin cultivar por varios años, b) alguien que obtiene una cosecha por año y los beneficios no los invierte en su familia… Y este análisis es solo económico-productivo, para no tener que derivar en otros.
Asímismo, un agricultor promedio taiwanés en su pequeño predio de 1 ó 2 hectáreas obtiene 2 ó 3 cosechas al año. Este se diferencia del dominicano por su actitud emprendedora.
Conclusión: hay que cambiar la cultura asistencialista del Estado en dirección al campo, y establecer una cultura emprendedora. Esto no es posible sin producir reformas al sistema educativo en el medio rural dominicano, así como a lo interno del sector oficial agropecuario.

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